
El Cerro Rico de Potosí, símbolo nacional y Patrimonio de la Humanidad, atraviesa una crisis estructural por el deterioro de su morfología, agravado por las explosiones con dinamita y la explotación minera descontrolada.
Según Héctor Córdoba, experto en minería de la Fundación Jubileo, la situación es crítica porque la mitad de la población potosina depende directamente de su explotación. Se estima que entre 18.000 y 30.000 personas ingresan cada día al yacimiento, la mayoría bajo el sistema de cooperativas.
Actualmente se extraen principalmente plata, estaño, zinc y minerales complejos, con precios internacionales en niveles históricos: la plata cerca de 45 dólares la onza y el estaño en 16 dólares la libra fina. Esta rentabilidad hace aún más difícil detener la actividad.
El especialista advierte que por encima de la cota 4.400 debería prohibirse toda explotación para preservar la estructura del cerro. Como alternativas plantea trasladar las operaciones a zonas más seguras, impulsar planes económicos alternativos y garantizar que las cooperativas mineras participen en la preservación de este patrimonio.
WILMA CATARI
PERIODISTA DEL SISTEMA RTP